Tirar con la menstruación: ¿blasfemia o placer?

Por Ramona González.

Cólicos en menstruación

Hoy ando recordando el día que me llegó el período por primera vez. ¿Cómo no hacerlo, después de lo de anoche?

Tenía solo 10 años y sentí que se había acabado mi pureza, mis privilegios y mi dignidad. Lloré sin parar cuando lo descubrí. No sabía muy bien qué había pasado, mi mamá siempre me hablaba del tema, pero la teoría no sirvió de nada. La llamé gritando, profundamente asustada, y ella dijo: “nena, te desarrollaste”. Yo amaba ser chiquita, amaba mi infancia como nada en el mundo y sentí asco hacia mí misma: ¿por qué yo? ¿por qué era yo la primera de mi curso en pasar por esto, por qué me había ensuciado tan pronto?

Ahora que veo a la niña Ramona años atrás, me dan ganas de consentirla y mostrarle lo que estoy viviendo. Aunque mi mamá intentaba hablar del cuerpo femenino y de la sexualidad con naturalidad, esa no era más que su búsqueda desesperada por ser mi mejor amiga, pero realmente le costaba mucho. Había algo en el ambiente, algo en el contexto bogotano en el que crecí, que me hacía sentir sucia. Yo no podía inventarme esa sensación de la nada. Sin duda, mi miedo y mi aborrecimiento hacia mi condición de mujer, fue aprendido de una sociedad que nos lo enseña. Miren lo que dice la biblia en levítico 15-19:

Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará inmundo hasta el atardecer.

20 "También todo aquello sobre lo que ella se acueste durante su impureza menstrual quedará inmundo, y todo aquello sobre lo que ella se siente quedará inmundo.
21 "Cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer.
22 "Y todo el que toque cualquier cosa sobre la que ella se siente, lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer.
23"Sea que esté sobre la cama o sobre aquello en lo cual ella se haya sentado, el que lo toque quedará inmundo hasta el atardecer.
24 "Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedará inmundo por siete días, y toda cama sobre la que él se acueste quedará inmunda.

Anoche confirmé que necesitamos empezar a romper esos prejuicios. Durante mi última relación estable, eventualmente el sexo con sangre empezó a ser un mecanismo maravilloso para pasarla rico sin mayores prevenciones. Llevo unos cuatro años clasificando como una mujer, diría el ginecólogo, “sexualmente activa” y la penetración sigue molestando con cierta frecuencia.

Mi novio empezó a hacerme sentir cómoda. De hecho, para mostrarme lo infundado que era mi rechazo hacia la menstruación, fue él quien me leyó el versículo de la biblia que copié arriba. A él no le importaba, él quería tener sexo conmigo y punto. Descubrí, con él, que siento mucho más y la paso mucho más rico cuando me lo meten y hay sangre adentro. El dolor se anula y la sensibilidad aumenta.


Anoche nos vimos, yo ando con el período y ‘cangrejeamos’ la noche entera. El dolor de vernos de nuevo solo por un ratito pasó a un segundo plano. Los dos lo disfrutamos y, con o sin drama, valió mucho la pena. Nos sentimos blasfemos, claro, porque no dejamos de ser criados en familias católicas. Pero ese sentimiento de blasfemia, díganme si no, es un gran afrodisiaco.

Por Ramona González.



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