Mi primera vez en un motel: El lugar más feliz del mundo

Por Explora Life.

Por Sofía Z.

Cada persona que se dirige a un motel, sabe a qué va. Eso me llenaba de pánico, porque llegar con seguridad, frente en alto, mirada a los ojos y pedir un cuarto para tener sexo, sonaba imposible para mí. Pensaba que la única opción era meterme en un taxi, decir en voz baja el destino y con cabeza agachada, rogar que nadie se fijara en mí al entrar o salir. Toda una travesía en mi cabeza hasta que por afortunados juegos del destino, llegué ahí con los ojos vendados, ignorando así las miradas y viles sonrisas de quienes, por supuesto, también saben a qué van todas las parejas que entran al lugar. Con el corazón acelerado, los sentidos en total vigilia y un acompañante encargado de todos los detalles, entré con cabeza en alto e incluso sonriendo. Lo imposible se materializaba, gracias a la idea hipócrita de no desplazarme bajo pleno conocimiento. Esa venda improvisada representaba la inocencia que de ninguna otra manera habría podido mantener. Y que en realidad no existía, pues ardía de ganas de estar ahí, mientras imaginaba cada centímetro del lugar. 

Una vez adentro, el sitio y su pésima ambientación como un afiche con frases de amor, con terribles “te amo”, inoportunos en un encuentro de sexo casual, perdieron absoluta importancia, pues la relación como actividad natural superó la concepción de placer culposo de tal manera, que al salir a plena luz del sol, sin máscaras, sin imagen posible de ignorancia, asumí mi identidad con confianza y rompí la incoherencia entre el deseo que sentía y el que los demás podrían ver. 

Entonces, comencé a pensar que cada persona que va a un motel debería darse la oportunidad de disfrutar la claridad de su objetivo, pues, después de todos los pensamientos de censura, esos podrían ser los lugares más felices del mundo.

 

 

Por Explora Life.



Disfruta tu sexualidad de forma sana, respetuosa, divertida y consensual.

Promovemos la igualdad y la libertad sexual.


Recibe descuentos y artículos escritos cada mes