“Directora Ejecutiva”, en femenino, por favor.

Por Daniela Ramirez.

Hablando de relaciones laborales e igualdad de género.

Por Daniela A. Ramirez. Agosto 13, 2015

Soy una mujer joven, emprendedora y sin pretensiones me hago llamar la Directora Ejecutiva de Explora.Life, el portal del que están leyendo ahora mismo. Sin importar el camino o cual es mi cargo, o las cosas que he hecho para lograr mis metas, lo que quiero decir es que no soy diferente de cualquiera de mis colegas administradoras de empresas, de mis ex compañeras de trabajo, de la astuta Carolina Cruz o la misma Natalia Paris y sus exitosas empresas, de Frida Kahlo y su inagotable creatividad, de la fallecida senadora Gilma Jiménez con su perseverante lucha por los derechos de los niños o de ninguna mujer que haya decidido salirse del estereotipo regular para alcanzar un sueño o determinado propósito. 

Somos luchadoras, emprendedoras, tenaces y más aún, puedo afirmar que todas, y digo todas, estamos cansadas de ser encasilladas como objetos a la hora de alcanzar nuestros propósitos.

¿A qué hora aceptar una invitación a un café con un conocido de trabajo se volvió sugestión sexual directa? ¿Por qué la imagen de una mujer en el poder atrae comentarios como: “usó su appeal sexual para lograrlo”?,¿Por qué en el ámbito laboral es común escuchar: “¿Con quién se estará acostando?”, o peor aún, ¿Por qué entre mujeres cometemos crímenes de género al afirmar: “tiene lo que tiene porque es bonita”.

Hablando de mi caso particular, atender a una reunión de trabajo se convirtió en una extraña recreación, como en la que unos padres se ven decepcionados cuando a su hijo no le puede importar menos el regalo costoso que compraron para él, porque simplemente quedó absorto con la colorida caja y el despampanante moño. Al parecer, en la mayoría de los casos, eso es lo que llevamos a la mesa, “el empaque”, no lo que realmente aportamos a un negocio, una idea, una iniciativa.

Todo parece tener una explicación: el concepto machista sobre el que se desarrolló esta sociedad, que las mujeres son poco y no están hechas para dirigir, y que en caso de que lo hagan, los medios que usaron para lograrlo no obedecen a su capacidad intelectual, sino a la explotación de su cuerpo. 

Estoy completamente segura que una conversación “after hours” o una cerveza después de la oficina entre dos compañeros de trabajo (hombres) jamás implicaría algo distinto a “son buenos amigos” o “se están tomando un espacio libre de estrés para hablar de un negocio”. 

Es simplemente decepcionante tener que estar prevenida a la hora de tener cualquier conversación con un hombre en los negocios. “Que no quiero que me mal entienda”, “que no quiero que piense que le estoy echando los perros para cerrar la negociación”, “que simplemente me cayó bien y espero ser su amiga además de su compañera de trabajo”. Amigos, créanme, el 99% de las veces no estamos pensando en usar nuestra feminidad para torcerles la cabeza, mucho menos queremos casarnos y tener hijos con ustedes, disculparán la sinceridad.

Es increíble que a la hora de buscar información sobre mujeres en cargos directivos, encuentre desde consejos sobre qué decir y cómo decirlo, hasta tips de moda para ser tomada en serio en los negocios. Todo esto sumado a un estudio de la universidad de Auburn que afirma que las aplicantes que asisten a entrevistas de trabajo vestidas de una forma masculina tienen una mayor probabilidad de obtener el puesto; ¡Por el amor de Dios! ¿Hasta dónde hemos llegado?

Hablándole a ustedes, los lectores de Explora, y ya que me siento en plena confianza para expresar mi historia en este espacio, les cuento que llegué a este maravilloso proyecto que defiende la igualdad de género y la libertad sexual porque uno de mis socios (somos 5, yo la única mujer) conocía mi trabajo en otra parte, y por eso me quedé en su memoria, no por lo que me ponía para ir a la oficina, ni las cosas lindas o feas que decía, ni si estaba o no en el bar de moda de los empleados de la empresa en esa época. Me quedé en su memoria porque amaba lo que hacía y lo hacía con entereza.

Así que mi consejo para todas las mujeres, es que sean como quieran ser: arregladas, mostronas, recatadas, bullosas… El punto es que siempre traten de dejar su marca por lo que realmente ponen sobre la mesa, no por lo que el estereotipo machista de nuestra sociedad quiere que dejen.

Gracias la ética, y como decimos los colombianos, a la “verraquera” por la que muchas mujeres somos reconocidas, y aunque a muchos, sobre todo hombres, les cueste trabajo aceptarlo, nos hacemos llamar “Directoras Ejecutivas”. Sí, en femenino, de causas y corporaciones.

Con amor,

Daniela.

P.S. Quiero que sepan que no pretendo criticar al genero masculino en sí, porque hablando de relaciones laborales, estoy más que segura que ellos también encuentran situaciones en las que se ven agredidos; tan solo quiero soñar con un mundo (vamos por pasos: un entorno laboral) igualitario para ambos géneros. Un modelo son mis 4 compañeros de proyecto, que al parecer se desviven más por los derechos de las mujeres que yo misma.

 

Por Daniela Ramirez.

Directora Ejecutiva de Explora.life.



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