El día que le ganamos al odio

Por Daniela Ramirez.

La aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo le devolvió al mundo un poquito de esperanza, de fe en la vida.

El día que le ganamos al odio todos nos vestimos de arcoiris. La victoria fue en Estados Unidos, es cierto. Pero aquí, en Colombia, al otro lado de ‘América’, volvimos a creer en la gente, en la justicia y en la pasión por la vida.

El día que le ganamos al odio recuperamos la esperanza. Entendimos que somos realmente iguales ante la ley, sentimos que nuestra Corte Constitucional, inspirada en los jueces estadounidenses, le hará justicia al ideal de equidad que cimentó la Constitución de 1991. Que, siguiendo a Barack Obama la Corte entenderá que "sobre todas las diferencias, somos todos iguales” y que el “amor es el amor” y que si en Estados Unidos no hay “ciudadanos de segunda”, aquí tampoco.

El día que le ganamos al odio confirmamos que a punta de besos, abrazos y colores, podemos superar la discriminación.

El día que le ganamos al odio recordamos el informe que la ONG ‘Colombia Diversa’ presentó sobre el sufrimiento de la población LGBT en las cárceles del país. “Tienen que enfrentarse a la violencia por parte de sus compañeros de reclusión y al rechazo de las autoridades. Sin contar que se les niega, usualmente, su derecho a la visita íntima”, denunció el periódico El Espectador basado en el informe. Dijimos que esto debe cambiar, que como sociedad no podemos permitirlo, debemos cuestionarlo, gritarlo, insistir en la transformación.

El día que le ganamos al odio, el 26 de junio de 2015, pasará a la historia de la misma manera que el 7 de julio de 1954, cuando entró en vigencia la Convención sobre los derechos políticos de la mujer, que hizo posible el sufragio femenino. Pasará a la historia de la misma manera en que lo hizo el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y se quedará por siempre en nuestra memoria.

El día que le ganamos al odio no importó nada más. Si bien supimos que ahí no terminaba la lucha, que la discriminación contra las personas LGBT no cesa ni Estados Unidos ni en el resto del mundo, celebramos. Celebramos porque la ley es uno de los escenarios más importantes de esta arremetida por la igualdad, aunque no el único.

El día que le ganamos al odio, ignoramos el escepticismo. Que las grandes compañías aprovecharon el momento para vender más y llenarse de dinero. Que es una estrategia electoral de la Casa Blanca, que aquí no hay buenas intenciones, que todo tiene un interés político y económico. Lo ignoramos, porque le ganamos al odio con amor y un triunfo semejante, en una sociedad donde prima la competencia y la ley del más fuerte, alivia nuestra existencia.

El día que le ganamos al odio en Estados Unidos le ganamos al odio en el mundo: el poder de lo simbólico es inconmensurable.

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Por Daniela Ramirez.

Directora Ejecutiva de Explora.life.



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