¿Squirt, eyaculación femenina u orgasmo? ¿O serán lo mismo?

Por Explora Life.

Fue en un viaje a San Francisco que, sin saberlo o imaginarlo, iba a conocer una reacción de mi cuerpo de la que no tenía idea alguna. Caminando por sus hermosas y curiosas calles de The Mission, a cuatro cuadras de Dolores Park, tuve la oportunidad de entrar en un Sexshop donde compré un curioso Vibrador Rabbit Soraya, diseñado inicialmente para el cuerpo en general, y que posteriormente quedó para otro fin.

Retornando a mi país, no podía entregarle un minuto más a la vida sin utilizarlo. Luego de una cena a la luz de las velas y con poca ropa, desempaqué la maleta y encontré mi Vibrador.

Al empezar, una colección de lubricantes guardados en mi closet, fueron los primeros en coprotagonizar el momento, deslizándose sensualmente por cada centímetro de mi cuerpo y partes erógenas. Posteriormente, Soraya, aquel aparato de exquisito diseño dorado y púrpura, con doble vibrador, fue el que en su papel protagónico, empezó a vibrar suavemente en mi punto G y el Clítoris de forma simultánea, a través de mi cuerpo, estimulando el pre y la ansiedad, comenzó a dominar mis movimientos de forma involuntaria, como si un ente sensual hubiera poseído la habitación y cada extremidad.

Y de repente, sin avisar, aquel, fue el testigo de un momento de placer que se apoderó de mí. En ese momento, era como si hubiera soltado una explosión de placer comprimida adentro, desde lo más profundo de mi ser. Este líquido expulsado con tal fuerza, quedó como testigo del momento en la habitación. No contuve la pena y la confusión, sin embargo, estaba extasiada y quise continuar. Fue cuando vino el segundo, aún más fuerte y muy potente, por lo que los niveles de excitación en aquella habitación comenzaron a desbordarse a tal punto que no era consciente del daño a la cama y que, por supuesto, no me importaba nada. Fue finalmente cuando quedé rendida en la cama reposando por varios minutos.

Luego de ducharme, quedé con la gran duda de lo que había sucedido. Acababa de tener orgasmos. Aunque había experimentado tener fluidos, nunca en la cantidad de aquella noche.

Primero, hay una pequeña diferencia entre la eyaculacion femenina y el squirt. La eyaculación suele ser en pequeñas cantidades como una o dos “cucharas”. El squirt, en cambio, es mucho más grande en cantidad, cabe en una tasa. Este último era lo que me había sucedido. La eyaculación femenina es expulsada por la próstata (si, las mujeres tenemos una) o punto G. No es orina como algunas llegamos a pensar por primera vez, es un fluido producido por las glándulas de Skene o próstata.

La diversidad de eyaculaciones femeninas es tan amplia como la anatomía humana, dado que el tamaño de las glándulas varía en cada mujer, así como su magnitud. A diferencia, el orgasmo es una contracción rítmica de los músculos de la zona genital. Generalmente, la eyaculación es provocada por el orgasmo, pero no siempre tiene que suceder así.

Lo importante aquí  es disfrutar de nuestro cuerpo, con todas sus respuestas, y nunca avergonzarse por esta reacción y lo que pueda afectar en sabanas. De hecho, una exploración consensuada de nuestro cuerpo y nuestra pareja es lo mejor que puede pasarnos en una noche de placer.


Por Explora Life.



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